Hoy desperté y observé.
A mi lado estabas con un serrucho
lavándote los dientes,
echándoles agua ardiente
al compás de tus lágrimas de lava.
No sé si debo aceptar eso,
pero lo ví,
y como buen ser humano,
tengo que aceptar lo que veo.
Hoy desperté e imaginé.
Este mundo nuevo,
lleno de animalezcas almas
que vagan de aquí para allá,
alejándose de sus hogares
para no volver jamás
y morir tan solos como viajan.
Hoy desperté y me volví a dormir.
Soñé con estas cosas
que ves en todos los que te rodean.
El prestigio, el dinero, el sexo,
esa ilusión del amor...
si el amor nunca fue comprensión.
Cuando todo fue entrega
y humillación, el más puro amor,
¿a quién le iba a interesar semejante bobería?
Entrégate a la nada.
Hoy desperté y caminé
por esos lugares en donde nunca he estado.
Somos polvo de estrellas...
ay, ¿cuántas canciones dirán lo mismo?
Hoy desperté y moví un dedo.
Entonces supe, y la revelación estuvo allí... eterna.
Si te dijera
que la energía con la que mueves tu dedo
es potencialmente capaz de crear un universo
como en el que estás inmerso,
¿cuántos dedos moverías por otro ser humano?
26/12/07
7/12/07
Inteligencia Espásmica 9:53
Acaba de pasarme lo que voy a escribir.
Resolví en menos de un segundo, sin ni siquiera hacerlo conciente,
que si subo una entrada cada 31 días,
terminaría subiendo una el 20 de febrero del 2010.
Es un cálculo difícil ahora que lo pienso.
Ya veremos si acerté,
pues si no, todo esto fue una lelez.
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