22/1/10

La puerta desenvolvió la cantidad necesaria de elementos divergentes, mientras las poleas de aire retomaban la tarea de la construcción de un nuevo puente marítimo, sobre las ciudades blancas de la Metanoia. Así, cuando las palabras dejaron la mente, sulfúricas potestades subieron a los cielos negros de la melancolía. Danzaban las serpientes de jade y, mientras los niños lloraban canciones de cuna, los mestizos cubrían de verde las estatuas enmarañadas y viejas por la costumbre de la nueva era, y así sostenían el sabroso color de la muerte que se abalanzaba sobre sus conciencias hermanas. No era lo esperado, era lo desesperado. Y con alas de fuego, recomenzaron el vuelo sobre hilos de venganza, tomándose de las manos y los pies, para una nueva aventura sideral, que se los comería nuevamente para llevarlos al olvido de lo olvidadizo.

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