22/3/09

"Yo era ángel de campo, ángel de alas abiertas, que las plumas no podía esconder cuando caían entre la ropa vieja. Me decían huaso, y yo no entendía qué era eso para los que lo decían. Entonces aprendí a decir "NO SÉ", y así respondí a la mayoría de las preguntas; todo por no saber a qué cosa suelen referirse estos tipos cuando se refieren a algo. Y yo de verdad no sé, o "no cacho", como suele decirse. Yo era ángel para cuando decidí ser humano. Escondí las alas bajo la piel y me permití volar solamente en sueños. Bañarme es todavía terrible... no hay tina ni ducha que conozca en donde quepan mis alas. Y hoy me bañé. Tenías las alas amarillentas, como los blancos dientes de los huasos de San Pancho. Ahora ya no me dicen huaso, y ya no soy ángel.


Soy ángel de alas amarillas, alas de sol[...]"



Noviembre, 2003


3 comentarios:

Lluvia dijo...

"Ya no es necesario cortar la cabeza de los trigos que sobresalen, ellos mismos se cortan la cabeza"...

Anónimo dijo...

Yo conocí a un ángel.
Le gustaban las mentitas, los árboles y el pasto. También respirar, pero a la vez le cargaba todo.
Se enojaba con facilidad y era muy sensible y vergonzoso -se ponía rojo por todo y decía siempre "no sé" o se quedaba mirando al cielo-. Se le notaban las puntas de las alas que sobresalían de su espalda. Esas alas que ocultó.
Era chascón y tuvo que comenzar a participar de los juegos y cuestiones terrestre-sociales.

Pero un día cambió.

Ya no se le veían más alas, y se le apagaron los ojos y parecía un hombre y no un niño eterno. Lo único que queda ahora de ese ángel es que no le gusta el queso y que, en reiteradas ocasiones, saca la lengua rápidamente y sin ningún motivo.

¡Pero lo conocí!

Anónimo dijo...

que todo esté bien

siempre